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Solución técnica

Tratamiento de Agua para Cervecería Artesanal

Agua y producción cervecera

Agua y producción cervecera

«Partir de agua de red sin tratar significa arrancar con una composición que no se puede predecir ni repetir cocción tras cocción.»

El agua representa entre el 90 y el 95% del volumen final de una cerveza, y a diferencia de una planta embotelladora, acá no alcanza con purificar: hay que reconstruir un perfil mineral específico según el estilo. Una IPA lupulada necesita una relación sulfato-cloruro alta para resaltar el amargor. Una stout o una cerveza maltosa pide lo contrario, más cloruro que sulfato, para redondear el cuerpo.

El tren de tratamiento típico para cervecería artesanal empieza con filtración de sedimentos y carbón activado para eliminar cloro y cloraminas, sigue con ósmosis inversa para bajar la mineralización de base a valores cercanos a cero, y termina con el agregado de sales cerveceras que hace el maestro cervecero según la receta. Dervich provee los componentes de las dos primeras etapas: filtración y desmineralización. El ajuste final de sales queda del lado de la casa de cerveza.

Química del agua de producción

¿Qué parámetros hay que controlar en el agua de cervecería?

El parámetro que más pesa en el resultado final. Compite con la acidez del malteado y determina el pH de macerado. Agua con alcalinidad alta empuja el pH hacia arriba y saca cerveza con astringencia.

Favorece la actividad enzimática durante el macerado y ayuda a la floculación de la levadura.

Por encima de 2:1 acentúa el amargor. Por debajo de 1:1 resalta el cuerpo y la dulzura percibida. Define el perfil de sabor de la cerveza.

Aunque estén en niveles bajos, generan clorofenoles que se sienten como sabor a plástico o a curita. Hay que eliminarlos antes de que el agua toque el malteado.

La alcalinidad residual, RA, en ppm de CaCO…, es el parámetro que más pesa en el resultado final, porque compite con la acidez del malteado y determina el pH de macerado. Agua con alcalinidad alta empuja el pH hacia arriba y saca cerveza con astringencia. El calcio, ideal entre 50 y 150 ppm, favorece la actividad enzimática durante el macerado y ayuda a la floculación de la levadura. La relación entre sulfato y cloruro define el perfil de sabor: por encima de 2:1 acentúa el amargor, por debajo de 1:1 resalta el cuerpo y la dulzura percibida. El cloro y las cloraminas del agua de red, aunque estén en niveles bajos, generan clorofenoles que se sienten como sabor a plástico o a curita, y hay que eliminarlos antes de que el agua toque el malteado.

Equipos y componentes para tratamiento de agua de cervecería

Filtros de carbón activado

Filtros de sedimentos de alto caudal

Membranas de ósmosis inversa

Primera línea de defensa contra cloro y cloraminas. El tiempo de contacto (EBCT) es lo que determina si el filtro elimina cloraminas de forma efectiva: por debajo de 10 minutos de EBCT, el cloro residual puede pasar sin neutralizarse del todo. Para cervecerías que solo necesitan sacar cloro, esta etapa sola puede ser suficiente.

Se instalan antes del carbón activado en plantas con agua de red que trae turbidez o sarro en las cañerías, protegiendo tanto el filtro de carbón como la membrana de ósmosis inversa que viene después.

Cuando el objetivo es partir de una base neutra para reconstruir el perfil desde cero, la ósmosis inversa reduce la mineralización total a menos del 5% del agua de entrada. Para cervecerías chicas, hasta 500 litros por cocción, alcanza con un equipo de una membrana 4040, CSM RE-4040BLN o Toray TMG10D. Para producciones mayores o cocciones múltiples por semana, se arma un tren con membranas 8040 o varias 4040 en paralelo.

En zonas con agua de red muy dura, un ablandador previo a la ósmosis inversa reduce el riesgo de incrustación en la membrana y extiende su vida útil, sobre todo en plantas que operan varias cocciones seguidas sin parar el sistema.

Medidores de conductividad

El control del permeado se hace con un medidor de TDS portátil antes de cada cocción, así el cervecero confirma que la desmineralización quedó dentro del rango esperado antes de

¿Cómo dimensionar el sistema según el volumen de producción?

El dato de partida es el volumen de agua de proceso por cocción, no solo el volumen de cerveza terminada: hay que sumar el agua de macerado, la de lavado de granos, sparge, y la de dilución, que en conjunto suelen ser entre 1,3 y 1,5 veces el volumen final. Con esos dos números se calcula el caudal que debe manejar el equipo completo, no solo la membrana.

Para cervecerías con más de tres cocciones semanales o que proyectan escalar producción en el corto plazo, conviene dimensionar el sistema con margen sobre el consumo actual: cambiar una membrana por otra de mayor caudal más adelante es más caro que instalar de entrada un equipo con capacidad extra.

Si tenés dudas sobre qué configuración corresponde a tu volumen de cocción, consultá con un especialista.

Preguntas frecuentes

Dudas comunes sobre tratamiento de agua para cervecería artesanal.

¿Hace falta ósmosis inversa siempre, o alcanza con carbón activado?

Escribinos y te respondemos con el detalle técnico de tu caso. Consultar con un especialista

¿Cómo se reconstruye el perfil mineral después de la ósmosis inversa?

Escribinos y te respondemos con el detalle técnico de tu caso. Consultar con un especialista

¿El cloro residual afecta solo el sabor o también la fermentación?

Escribinos y te respondemos con el detalle técnico de tu caso. Consultar con un especialista

¿Dimensionamos tu instalación?

Con el análisis de agua y el caudal te armamos la propuesta completa.